Archivos de la categoría ‘Augusto Salazar Bondy’

3. La condición humana.

El naturalismo “desinteresado” lleva a González Prada a afirmar que el mundo es indiferente al hombre, y que este último es fruto del azar. La naturaleza no conoce y es extraña a lo humano, a sus valores, a su sensibilidad. La naturaleza es pues, ciega y el hombre “es un factor insignificante de este juego de fuerzas que lo desborda y arrastra” (Salazar Bondy, pág 17). Frente a la inmensidad de la naturaleza, el mundo humano, su historia, sus logros y victorias no significan nada enmarcados dentro de lo que conocemos como la historia de la naturaleza:

“…todo el bullicio y toda la agitación de la Humanidad en sus innumerables siglos de existencia, no valen más que el murmullo de una espuma desvanecida en la playa o el aleteo de una mariposa abrasada por el fuego de una lámpara” (El tonel de Diógenes, pág 70).

Continuar leyendo »

2. La naturaleza y el hombre.

Acerca de la naturaleza, González Prada manifiesta una convicción en determinismo mecánico, fruto de sus creencias en el positivismo. Este determinismo sostiene que todos los fenómenos naturales están entrelazados por conexiones causales inmutables. Todo pues, estaría vinculado. Esto incluye tanto a los seres inertes e inorgánicos, como a los seres animados y al propio hombre.

Continuar leyendo »

Apuntes del capítulo con el mismo título, de la obra Historia de las ideas en el Perú contemporáneo de Augusto Salazar Bondy (Francisco Moncloa Editores, Lima, 1965).

Introducción

Las universidades decayeron al final de la época colonial y algunos colegios tomaron sus lugares (san Carlos y Guadalupe). Esto significó que la universidad se mantuviera prácticamente al margen de los debates intelectaules e ideológicos. Sólo a finales del siglo XIX es que la universidad va a recuperar poco a poco su prímacía en el campo intelectual.

Por eso Salazar Bondy no se sorprende de que “muchas de las corrientes doctrinarias del ochocientos hayan de ser estudiadas en otros ambientes culturales, principalmente en el campo de la política, la crítica literaria y artística y el debate religioso”. El positivismo peruano, al iniciarse, tuvo, en estos campos no universitaria, una presencia importante. Manuel González Prada es quien representa inmejorablemente el positivismo no universitario, así como su irradiación en los debates sobre las ideas y en los movimientos ideólogicos.

Continuar leyendo »

Salazar Bondy situa la llegada del positivismo al Perú en el año 1860. Sus años de máxima vigencia van de 1885 a 1915. Antes de la llegada del positivismo al Perú, la filosofía era indiferente al conocimiento moderno.

Sin embargo, la fuerza ideológica del pensamiento filosófico tradicional era grande, ya que cuenta con el apoyo oficial y la aprobación universitaria. Por eso podemos ve que lo que enfrenta el positivismo no es tanto (no es solamente) un sistema de pensamiento filosófica, sino “al cuerpo de creencias y valores sibre el que se asienta el orden social” (Salazar Bondy, pág 3).

El interés que despierta el positivismo por la ciencia moderna lleva a los intelectuales peruanos a querer renovar la enseñanza de la filosofía en el Perú. Esto implica buscar generar interés en los estudios filosóficos. El tema principal de estos estudios va a ser el kantismo. Esto es así porque los estudios buscarán llevar al pensamiento peruano al positivismo (del kantismo al positivismo). Poner el saber peruano en contacto con el pensamiento europeo de la época es la meta.

Carlos Lisson, en 1885, pide como medida educativa el que se difunda el idealismo alemán y el postivismo en la enseñanza filosófica. Los frutos de estas peticiones se ven en los últimos años del siglo XIX, ya que aprecen muchos trabajos de tesis sobre filosofía trascendental.

La influencia del positivismo empieza a darse en tres ámbitos distintos: el derecho, las ciencias sociales y la medicina. Los principales intelectuales que ejemplifican esto son:

  • Juan Federico Elmore: profesor de derecho de la UNMSM. En 1871 se declara partidario de la teoría de la evolución.
  • Jose Antonio Barrenechea: Decano de la facultad de derecho de la UNMSM en esos años. Reconoce que el positivismo es esencail para poder fundamentar las ciencias sociales.
  • Javier Prado: es uno de los intelectuales más importante y representativo del movimiento positivista en nuestro país. En 1890 realiza un trabajo sobre la aplicación del método postivo al derecho penal.
  • Celso Bambarén: maestro de la Facultad de Medicina de Lima. En 1878 defiende el comtismo. Afirma que la teoría es reducible a los contenidos de la observación.
  • Manuel Muñiz: sostiene puntos de vista que podría considerarse como pertenciendo al materialismo filosófico.

En los primeros años del siglo XX, la influencia del positivismo es muy grande. Su enseñanza es la norma en la universidad. Pero, además de ser una postura filosófica, es también una acttud intelectual distinta a lo que el pensamiento peruano había tenido antes.

Nuestro período positivista no fue tan fuerte como el de Brasil o México. A pesar de eso, es un momento esencial dentro del historia del pensamiento peruano. Su declive se da en la segunda decada del siglo XX. Podemos decir, de manera esquemática, que su duración e influencia en los ámbitos intelectuales de nuestro país fue de unos 25 años.

Su ascenso y descenso está a la par del de el evolucionismo specnceriano. Spencer es, para el Perú, la realización del ideal positivista, aunque se le suele considerar medio positivista. Nuestro positivismo es muy peculiar, ya que no es un movimiento que exclusivamente abarque el ámbito filosófico. De esta manera podemos decir del postivismo que:

“cubre al mismo tiempo que la filosófia postivia en sentido estricto, todas las formas de naturalismo, comprendido el materialismo, y doctrinas de transición hacia el espiritualismo del tipo de las de Fouillée, Guyau o Hoffding. Muchos de nuestros filosófos pudieron por eso declararse positivistas y, al mismo tiempo, abrazar francamente la fe católica. Y por eso también fue relativamente facil para la mayoría de ellos abandonar en su madurez ‘las ilusiones’ del positivismo, como las calificó Juan Manuel Polar, y enrolarse en el bergsonismo” (Salazar Bondy, pág 6).

Podemos concluir que el postivismo peruano es “un producto sui generis de la cultura de un país en formación” (Salazar Bondy, pág 6). Las dos subdivisiones de este período son:

1. El positivismo no universitario.

2. El positivismo universitario.





Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.